En 1918, el Sr. Modesto Güell Coll llegó a Chile proveniente de Tarragona, España. Vino a este país para seguir los pasos de sus antecesores, todos dedicados a la producción de vinos en sus tierras.
Su habilidad comercial le permitió comprar sus primeras tierras en el fundo El Peñón ubicado a 15 km al sur de Santiago. Hoy en día esa área ya es parte del Gran Santiago.
En 1942 don Modesto Güell vendió El Peñón y con mucha visión comercial compró el fundo La Fortuna ubicado a 200 km al sur de Santiago, plantándolo en esa época con cepas finas tales como Cabernet Sauvignon, Malbec y Sauvignon Blanc.
Ya en esta época, su hijo Daniel Güell Galofré se incorpora para ayudar a su padre a seguir con la tradición familiar, producir vinos cada vez mejores. Anticipándose a lo que el mercado demandaría, Daniel Güell plantó diferentes variedades de uvas y se concentró en mejorar los sistemas de cosecha y calidad de la fruta. En aquellos años el vino se vendía fundamentalmente a granel a las grandes viñas. Nuevamente la visión de futuro los llevó a construir, a fines de la década de 1940, la actual bodega de 6.500 m2 de superficie, la que actualmente posee 16 cubas de concreto epoxicado de 55.000 litros cada una, 80 cubas de raulí de 30.000 litros cada una, 45 cubas de acero inoxidable con 1.200.000 litros y una línea de embotellado automático de 2.000 botellas por hora.
De esta manera los vinos La Fortuna han estado en el mercado nacional desde 1950. Hoy, la tercera generación de Güell, dirigida por don Daniel Güell Galofré y su hijo Luis Daniel Güell Borlando, siguen produciendo vinos con la misma dedicación y pasión que sus antecesores. La vieja bodega, ubicada en la VII Región del Maule, Zona del Valle del Lontué, se ha transformado en estos días en una moderna instalación con todos los elementos necesarios para producir los vinos con la alta calidad que los mercados demandan. Estanques de acero inoxidable, prensas neumáticas, control de temperaturas y barricas de roble francés, para el envejecimiento de los vinos Premium, han sido incorporados a las bodegas de La Fortuna.
Aprovechando las excelentes condiciones fitosanitarias de Chile, y manteniendo las antiguas tradiciones en el cultivo de la tierra, La Fortuna se ha transformado en los últimos años en uno de los mayores actores chilenos en la producción de vinos orgánicos.
Hoy la producción de uvas y vinos están certificadas bajo las normas de calidad HACCP, Acuerdo de Producción Limpia, Orgánica por IMO-Suiza y Comercio Justo por FLO-CERT Alemania.
